Wednesday, February 18, 2015

El Camino Polvoriento al Cielo

El Significado de Miercoles de Ceniza

Por Juan Rodriguez de DHT, Traducido por Bertha Peralta-Rodriguez

El sacerdote, al poner las cenizas en tu frente, dice: “Del Polvo eres y al Polvo volverás”. Sin embargo, nosotros como jóvenes no entendemos cual es el significado que este acto tiene para nosotros como Cristianos. He visto a muchas personas correr hacia el Santuario por las cenizas, y después salen hacia las calles, como si nada, sin darse cuenta de que lo que llevan en sus frentes es una señal de arrepentimiento, no simplemente sucio en sus frentes. En este escrito, yo explicaré el significado de las cenizas, desde la Tradición Judía, hasta la Tradición Cristiana.

Las Sagradas Escrituras dice que nosotros somos creados del polvo (Gen. 2:7). Ya que somos creados del polvo, los judíos vieron que el humano era un ser limitado y sujeto al Amor y a la Justicia del Creador. Esta realización los ayudó a acercarse más a lo Divino, y a entender sus debilidades por la caída de Adán y Eva al pecado. De acuerdo con la Tradición Judía, cuando una persona ha pecado, esa persona se pone Polvo o Ceniza en su cara, para así mostrar cuán bajo han caído. El polvo y la ceniza eran considerados equivalentes en las Sagradas Escrituras y su gran significado era el llamado al arrepentimiento. Un ejemplo de esto se puede encontrar en el libro de Jonás (cap. 3), cuando el Profeta va a la ciudad de Nínive, por órdenes de Yavé, para darles el mensaje de que en 40 días, “Nínive será destruida”. Dios vio la maldad de este pueblo, pero ya que la gente creía en Dios, ellos optaron por ayunar, ponerse sacos en sus cabezas, y sentarse sobre cenizas. Hasta el mismo rey escuchó la noticia e hizo lo mismo. La razón del porqué de este comportamiento no fue el de ensuciarse; ellos hicieron esto para recordarse de sus pecados.

La palabra “polvo” viene de la palabra Griega “humus”. Es de esta palabra que las palabras “humildad”, “humor”, y “humano” se derivan. Esto nos muestra que el hombre proviene del Polvo, como nos dice el libro del Génesis. Sin embargo, él es hecho a la imagen del Dios Verdadero. Así es que la gente de Nínive se arrepintió en el mismo polvo en que fueron creados, recordándose de que “Del Polvo eres y al Polvo regresaras”.

Aunque los Judíos se ponían Polvo en sus cabezas y oraban por el arrepentimiento y cambio, el Polvo también era utilizado para fines de duelo/luto, al experimentar una gran perdida (Gen. 37:34-35). Para la perdida de un hijo(a), amigo(a), propiedad, o algo de importancia, la persona usaba cenizas como señal de tristeza. Era también utilizado para mostrar humildad ante Dios, quien les ha dado este regalo y se los ha quitado.

Pero sobre todas las cosas, Dios nunca deja a sus hijos en el Polvo. El escritor de los Salmos le está rogando a Dios, pero, a la misma vez, le rinde alabanza a Yavé por bendecirlo. El dice: “Si escondes tu cara, quedan anonadados, recoges su espíritu, expiran y retornan a su polvo (Salmo 104:29). El Salmista habla del pecado que lleva a Dios a esconder su cara, pero él después muestra señal de arrepentimiento. Dios saca lo que estaba fallando en la persona, y lo destruye completamente, convirtiéndolo en el mismo polvo del que fue creado. Después, el Salmista escribe: “Si envías tu espíritu, son creados y así renuevas la faz de la tierra. ¡Que la gloria del Señor dure por siempre y en sus obras el Señor se regocije!” (Salmo 104:30-31). El Salmista explica que la persona y toda la creación es hecha de nuevo. Esto es lo que nosotros llamamos “conversión”, empezando desde el principio, pero con la gracia de Dios. El Salmista sigue explicando como el Señor cambia la tierra simplemente por tocarla, haciéndola su sitio de descanso. ¿No es esto lo que Dios quiere de nosotros, hacernos su lugar de descanso? El Salmista continua su alabanza a Yavé, al terminar con estas palabras: “Alma mía, bendice al Señor” (Salmo 104:35). Esta es la misma alabanza que María le da a Dios cuando dijo: “Proclama mi alma la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador” (Lucas 1:46-47).

“Pero, ¿y el Miércoles de Ceniza? ¿Cual es la conexión entre la tradición Judía y nuestra tradición Católica?” No hay ninguna diferencia con la Tradición, porque nosotros como Católicos, obtenemos nuestras tradiciones de las tradiciones judías. La única diferencia es que nosotros la celebramos en Jesús, quien es nuestro Señor y Salvador. La razón del porqué el sacerdote pone las cenizas en nuestras frentes es para recordarnos de nuestra Cruz. Debemos cargarla con Amor, y nunca renunciarla por cosas del mundo (Isaías 44:20- ). También nos recuerda de nuestra fe en la Trinidad. Por último, las cenizas también nos recuerdan sobre nuestro Bautismo. Fue en tu bautismo en que moriste en ti mismo y resucitaste en Cristo, así es que el sacerdote te está llamando a que mueras en ti, y a que regreses hacia el Evangelio. Mira como el simbolismo de las Cenizas va mano a mano con el Bautismo, ya que ambos son símbolos de renovación. La diferencia entre las cenizas y el Bautismo es que una es Sacramental, ya que la Iglesia nos bendice con ello, y el otro es un Sacramento, en el cual Dios nos santifica a través de la Iglesia, quien es el Custodio de los Sacramentos.

En conclusión, nosotros entendemos que las cenizas, de acuerdo con la tradición Judía, es una señal de arrepentimiento con Dios, y una señal de duelo. Para el Cristiano Católico, la ceniza es una señal de arrepentimiento con Cristo, llamando a cada uno de nosotros mas profunda y personalmente en su propia Pasión, Muerte y Resurrección. También nos recuerda nuestro Bautismo, muriéndonos a nosotros mismos, y levantándonos con Cristo. En esto sometemos nuestras vidas a Cristo, quien nos moldeará en su vida, trayéndonos al polvo y levantándonos en su gloria, para que juntos podamos decir: “¡Alma mía, bendice al Señor!”